La primera encíclica del Papa León XIV, titulada “Magnifica Humanitas”, lanzó una fuerte advertencia sobre los riesgos éticos, sociales y políticos de la inteligencia artificial y reclamó mayores controles públicos frente al avance tecnológico.
El documento, presentado oficialmente en el Vaticano, consta de 110 páginas y 245 párrafos, y se convierte en el texto programático del primer Papa estadounidense. Allí, León XIV sostiene que la inteligencia artificial “no es neutral” y alerta sobre posibles escenarios de exclusión, vigilancia masiva, manipulación y deshumanización.
En la encíclica, el Pontífice cuestiona la concentración de datos, plataformas, algoritmos e infraestructuras tecnológicas en pocas manos y afirma que estos nuevos recursos deben entenderse desde el principio del destino universal de los bienes. “En la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la mano invisible del mercado”, señala el texto.
El documento retoma conceptos centrales de la doctrina social de la Iglesia, como la dignidad humana, la justicia social, la solidaridad y el bien común. Además, reclama marcos regulatorios, organismos de vigilancia independientes y políticas públicas destinadas a proteger a los sectores más vulnerables frente al avance de las nuevas tecnologías.
Uno de los puntos más destacados es el impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo. León XIV advierte sobre el riesgo de una rápida reducción de puestos de trabajo, un aumento de la precarización laboral y mayores desigualdades salariales. También pidió establecer límites claros para proteger a niños y adolescentes del uso temprano y descontrolado de plataformas y dispositivos digitales.
En el plano internacional, el Papa cuestionó el debilitamiento del derecho internacional y denunció la creciente normalización de los conflictos armados. “La fuerza del derecho internacional es sustituida por el derecho del más fuerte”, afirma la encíclica. En ese sentido, pidió dejar atrás la teoría de la “guerra justa”, salvo en casos estrictos de legítima defensa.
El documento también incluye un pedido de perdón por el rol histórico de la Iglesia en relación con la esclavitud. “En nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”, expresó el Pontífice.
En el cierre, León XIV convocó a enfrentar la “cultura del poder” con una “civilización del amor” y llamó a “seguir siendo humanos” en medio de las profundas transformaciones tecnológicas que atraviesa el mundo actual.
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