jueves 25 junio de 2026

Más de 26.000 empresas dejaron de operar desde el inicio del gobierno de Milei

Industriales y economistas advierten sobre el impacto de la apertura importadora, los altos costos y la pérdida de empleo formal en el sector productivo.

El entramado productivo argentino atraviesa un escenario de fuerte transformación y preocupación. Según datos del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT), desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei hasta marzo de 2026 se registró la baja neta de 26.448 empresas empleadoras en todo el país.

Las cifras muestran que durante el primer trimestre de 2026 desaparecieron 3.840 compañías, de las cuales más de la mitad cerraron únicamente en marzo. Del total de empresas que dejaron de operar, el 98% corresponde a pequeñas y medianas empresas (pymes), mientras que apenas el 2% eran firmas con más de 25 trabajadores.

Las más afectadas son las pequeñas empresas

De acuerdo con datos difundidos por el economista Fernando Marull, el 67% de las empresas dadas de baja contaban con un solo empleado. Además, un 13% tenía dos trabajadores y un 11% empleaba entre tres y cinco personas.

Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) remarcaron que las empresas de entre uno y cinco empleados concentran una porción significativa del empleo formal, por lo que su desaparición tiene un impacto directo sobre el mercado laboral.

La situación también se refleja en el incremento de los concursos preventivos. Según la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, durante los primeros cuatro meses del año se iniciaron 92 procesos concursales. En 2025 se había registrado un récord de 190 concursos preventivos, un 130% más que en 2023.

«Cuando una empresa se presenta a concurso preventivo es porque está atravesando una situación crítica y puede ser la antesala de la quiebra», sostuvo Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA).

Preocupación en la industria

Representantes del sector industrial aseguran que varias actividades todavía no logran recuperar los niveles de producción registrados en 2022.

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, señaló que sectores como la construcción, el textil, el calzado, la metalmecánica y las autopartes continúan entre 25 y 30 puntos por debajo de los niveles alcanzados hace cuatro años.

«La industria, en términos generales, registra una caída respecto de 2022 y hay sectores que siguen muy rezagados», afirmó.

Por su parte, Rosato advirtió que la tendencia podría profundizarse y estimó que el año podría finalizar con una importante reducción del empleo formal.

Apertura de importaciones y costos elevados

Uno de los principales puntos de debate gira en torno a la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno nacional. Mientras el Ejecutivo sostiene que la medida busca mejorar la competitividad y beneficiar a los consumidores, empresarios y economistas afirman que muchas compañías enfrentan dificultades para competir en igualdad de condiciones.

El economista Guido Zack, de Fundar, sostuvo que las empresas operan en un contexto marcado por costos en dólares elevados, presión tributaria, dificultades de financiamiento y altos costos logísticos.

«Si a estos factores se suma una mayor apertura comercial, la situación se vuelve muy compleja para numerosos sectores productivos», explicó.

Desde la industria aclaran que no se oponen a la importación de insumos necesarios para producir, pero cuestionan las diferencias de costos entre las empresas argentinas y sus competidores internacionales.

El crecimiento económico no alcanza a todos los sectores

Mientras tanto, la economía argentina mostró señales de expansión durante el primer trimestre de 2026. Según datos del INDEC, el Producto Bruto Interno (PBI) creció 2,3% interanual, impulsado principalmente por la minería y la explotación hidrocarburífera.

Sin embargo, referentes industriales sostienen que el crecimiento aún no genera un efecto derrame suficiente sobre otras actividades productivas.

En provincias vinculadas al desarrollo minero y energético, como Neuquén y San Juan, empresarios locales aseguran que gran parte de los bienes utilizados en los nuevos proyectos provienen del exterior, limitando el impacto sobre proveedores nacionales.

Frente a este escenario, el debate continúa abierto entre quienes destacan los indicadores macroeconómicos positivos y quienes advierten sobre las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas, consideradas el principal motor del empleo privado en Argentina.

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