El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dispuso un bloqueo total contra Irán en el estratégico estrecho de Ormuz, una medida de fuerte impacto geopolítico que comenzará a aplicarse desde las 10 de la mañana (hora del este). La decisión busca presionar al régimen iraní para que abandone su programa nuclear y retome negociaciones con Washington.
La medida fue recibida con preocupación y rechazo por parte de varios países europeos, que advierten sobre el riesgo de una escalada militar en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. El estrecho de Ormuz es clave para el comercio energético mundial, ya que por allí circula una porción significativa del petróleo exportado desde Medio Oriente.
Según la Casa Blanca, el objetivo central del bloqueo es asfixiar financieramente a Teherán. Estados Unidos considera que Irán depende de sus exportaciones e importaciones petroleras para sostener su economía, por lo que limitar ese flujo podría obligarlo a volver a la mesa de diálogo.
En Washington estiman que las pérdidas iraníes oscilarían entre 61 y 153 millones de dólares diarios, tomando como referencia un barril de petróleo a 105 dólares. Para la administración republicana, ese golpe económico aceleraría una nueva ronda de conversaciones tras el fracaso de recientes contactos diplomáticos.
Trump pretende que, en una eventual negociación, Irán no solo desmantele su programa nuclear, sino que además frene la fabricación de misiles balísticos, descarte futuras ofensivas contra Israel y suspenda su apoyo a grupos aliados en la región, como Hezbollah y los hutíes.
El operativo será ejecutado por las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) y alcanzará a todos los buques que intenten ingresar o salir de puertos iraníes ubicados en el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Sin embargo, Washington aseguró que no interferirá con embarcaciones que solo atraviesen la zona sin destino en Irán.
La situación genera especial inquietud porque, aunque rige una tregua entre Estados Unidos e Irán desde el 7 de abril y prevista hasta el 21, el escenario en Ormuz podría tensarse al máximo. La zona cuenta con carriles marítimos estratégicos y una fuerte presencia militar de ambos países.
Estados Unidos ya desplegó buques de guerra en el área, mientras que Irán mantiene un sistema defensivo basado en islas fortificadas, minas submarinas y unidades navales de la Guardia Revolucionaria. Analistas internacionales advierten que cualquier incidente podría desencadenar una crisis mayor.
El impacto también alcanzará a Asia. Cerca del 90% del volumen exportado por Ormuz tiene como destino mercados asiáticos, especialmente China, India, Japón y Corea del Sur. El bloqueo complicaría el abastecimiento energético de esas economías y obligaría a buscar proveedores alternativos.
Desde Teherán ya rechazaron la medida y anticiparon resistencia. En tanto, Trump redobló su postura con una frase tajante: “Irán no tendrá un arma nuclear”. El inicio del bloqueo abre un nuevo capítulo de incertidumbre internacional y pone al mundo en alerta por las consecuencias políticas, militares y económicas que puedan derivarse.
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