Con solo gin, vermut y whisky, un experto en destilados propone recetas simples, sin técnicas complicadas ni herramientas de bartender.
En plena temporada festiva y con la llegada de un verano que promete altas temperaturas, la coctelería casera vuelve a posicionarse como una gran aliada para reuniones y celebraciones. Lejos de las recetas complejas y los accesorios profesionales, el especialista en destilados Luciano Palumbo invita a volver a lo esencial.
“En tiempos donde la coctelería parece reservada para expertos con shakers cromados y técnicas dignas de un laboratorio, hay una verdad que conviene recordar: para tomar rico en casa no hace falta ser bartender… ni tener un bar montado en la cocina”, asegura.
Palumbo, Master Distiller y Whisky & Gin Maker, sostiene que con apenas tres botellas que muchos ya tienen en casa —gin, vermut y whisky— es posible preparar tragos frescos, equilibrados y de gran calidad. La clave, explica, está en la simplicidad, el buen hielo y pequeños toques de sabor.
“No hay trucos secretos ni ingredientes exóticos. La idea es proponer recetas fáciles, sin requisitos técnicos, que cualquiera pueda preparar con lo que tiene a mano y que aun así queden impecables”, señala.
Tom Collins: un clásico refrescante con gin
El primer protagonista es el gin, una bebida que vivió un verdadero boom en Argentina. Más allá del tradicional gin tonic, Palumbo recomienda redescubrir un clásico: el Tom Collins.
“Es refrescante, cítrico y tan simple que, si le sacás el gin, básicamente estás haciendo una limonada”, explica. Limón natural, un toque de azúcar o almíbar y algún botánico como pepino, jengibre o frutos rojos son suficientes para realzar el trago. El gin, con sus notas herbales y cítricas, hace el resto.

Vermut: rico desde la botella
Con el vermut, la premisa es aún más sencilla. “No hace falta inventar nada: el vermut ya viene rico de fábrica”, afirma el experto. La recomendación es elegir el estilo preferido —rosso, bianco, dry o rosado— y combinarlo con mucho hielo.
Una proporción ideal es 50% de vermut y entre 30 y 40% de un diluyente suave, como soda, tónica o una gaseosa cítrica. El toque final puede ser un jugo natural o un amaro, logrando un aperitivo fresco, aromático y personalizable, ideal para abrir una cena navideña o de fin de año.

Whisky con ginger ale: una mezcla que sorprende
La tercera propuesta llega desde Estados Unidos y aún es poco conocida en el país: whisky con ginger ale. “Es una mezcla clásica, fresca y sorprendentemente equilibrada”, destaca Palumbo.

La receta es simple: 70% de whisky, 30% de gaseosa de jengibre y mucho hielo. Un pequeño agregado —jengibre fresco, cedrón o una piel de limón— transforma el trago por completo. Funciona bien con whiskies de distintos orígenes, siempre que no sean demasiado ahumados.
Estos tres tragos, pensados para el calor y las reuniones, demuestran que no hace falta complicarse para brindar bien. Porque, como resume Palumbo, al final, para pasarla bien, lo único indispensable es celebrar.
