La provincia de Salta consolida un esquema tributario reducido basado en la recaudación de únicamente tres impuestos provinciales, acompañado por un conjunto de beneficios fiscales destinados a promover la producción, la inversión privada y la generación de empleo. El modelo incluye alícuotas diferenciales, exenciones impositivas y medidas de simplificación administrativa para aliviar la carga tributaria sobre distintos sectores de la economía.
Según se informó oficialmente, la Provincia recauda exclusivamente el Impuesto a las Actividades Económicas (Ingresos Brutos), el Impuesto de Sellos y el Impuesto Inmobiliario Rural. En contrapartida, el Impuesto Inmobiliario Urbano y el Impuesto Automotor son percibidos por los municipios y no integran la recaudación provincial.
El principal recurso tributario propio es el Impuesto a las Actividades Económicas, cuya recaudación se destina al financiamiento de políticas públicas y servicios esenciales como salud, educación, seguridad, infraestructura y obras que alcanzan a toda la población salteña.
No obstante, la política fiscal provincial contempla un esquema de alícuotas diferenciales para acompañar el desarrollo de actividades consideradas estratégicas. En ese marco, tanto la actividad agropecuaria como la minería tributan una alícuota del 0%, mientras que la industria abona el 1,5%, una de las más bajas a nivel nacional.
El sector turístico también forma parte de los beneficiados por estas medidas. Las agencias de turismo recuperaron la exención del impuesto y actualmente tributan al 0%, en una decisión orientada a fortalecer una de las principales actividades económicas de la provincia.

Reducción de impuestos para comerciantes y nuevos contribuyentes
Durante el último año, el Gobierno provincial implementó diversas reformas destinadas a reducir la presión fiscal sobre el sector privado. Entre ellas, se destaca la disminución del 20% en la alícuota del Impuesto a las Actividades Económicas para el 95% de los comerciantes salteños y una reducción equivalente para los sectores hotelero y gastronómico.
A su vez, quienes inicien una actividad económica en la provincia cuentan con un beneficio adicional. Los nuevos contribuyentes, tanto monotributistas como responsables inscriptos, acceden a una exención total del impuesto durante los primeros 12 meses de actividad, una medida que busca facilitar el desarrollo de nuevos emprendimientos y empresas.
Menos trámites y un sistema más ágil
Como parte del proceso de modernización administrativa, la Provincia avanzó además en la simplificación del sistema tributario mediante la eliminación de 28 tasas vinculadas a distintos trámites públicos, entre ellos los correspondientes al Registro Civil, el sistema de salud y otros servicios administrativos.
En la misma línea, fueron eliminados seis impuestos que habían perdido relevancia en términos de aplicación, con el objetivo de avanzar hacia un Código Fiscal más moderno y eficiente.
Desde el Gobierno provincial señalaron que estas medidas apuntan a reducir costos administrativos, facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias y generar condiciones más favorables para el desarrollo económico.
Con un esquema basado en solo tres impuestos provinciales y beneficios específicos para sectores estratégicos, Salta busca consolidar una política tributaria orientada a incentivar las inversiones, fortalecer la actividad privada y promover la creación de empleo en toda la provincia.
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