Portugal avanzó a los octavos de final del Mundial tras vencer 2-1 a Croacia en un partido que tuvo un desenlace dramático y en el que la tecnología volvió a ser protagonista. Un gol croata convertido en la última jugada del encuentro fue anulado por fuera de juego tras la intervención del VAR semiautomático y el sensor incorporado en la pelota.
La jugada se produjo cuando el reloj marcaba el minuto 102. Croacia había conseguido el empate 2-2 que forzaba el alargue, pero el árbitro noruego Espen Eskas fue convocado a revisar la acción y, tras observar las imágenes, confirmó la posición adelantada. De esta manera, el tanto fue invalidado y Portugal selló su clasificación a los octavos de final, donde se enfrentará a España.
El chip de la pelota fue determinante
La clave de la decisión estuvo en la tecnología incorporada en el balón oficial del torneo. La pelota cuenta con un sensor de movimiento que registra cada contacto y envía la información en tiempo real al sistema VAR.
En la jugada anulada, el dispositivo detectó un leve toque del delantero Igor Matanović, una acción prácticamente imperceptible para las cámaras de televisión, pero suficiente para establecer el momento exacto del pase y confirmar el fuera de juego.
La FIFA explicó que los sensores internos del balón permiten detectar incluso los contactos más leves, información que se refleja en la transmisión mediante un gráfico similar a un latido cardíaco.
Tres goles anulados en un mismo partido
El encuentro estuvo marcado por las intervenciones del VAR semiautomático, que anuló tres goles por posiciones adelantadas muy ajustadas.
El primero fue para Cristiano Ronaldo, cuando Portugal perdía 1-0. Más tarde, también fue invalidado un tanto del croata Petar Sučić. Finalmente, el gol convertido por Joško Gvardiol en el cierre del partido tampoco subió al marcador tras comprobarse el fuera de juego en la acción previa.
Una tecnología que ya había afectado a Cristiano
No es la primera vez que el sensor del balón tiene incidencia en un partido de Portugal. Durante el Mundial de Qatar 2022, la tecnología determinó que Cristiano Ronaldo no había llegado a desviar un centro de Bruno Fernandes en el partido frente a Uruguay, por lo que el gol fue adjudicado a su compañero.
En esta ocasión, el mismo sistema terminó beneficiando al conjunto portugués al validar la decisión arbitral que evitó el empate de Croacia y aseguró el pase a la siguiente ronda del torneo.
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