Lionel Messi mostró una faceta poco conocida de su vida personal en una entrevista íntima con Nicolás Occhiato y Diego Leuco para Luzu TV, grabada en Miami y emitida este martes. La charla, que se alejó deliberadamente del fútbol, fue seguida en vivo por más de 250 mil personas y permitió ver al campeón del mundo desde un lugar cotidiano y familiar.
Desde el inicio, los conductores aclararon que no se trataría de una entrevista deportiva, y Messi aceptó el desafío. Fiel a su estilo, respondió con pocas palabras, pero con una sinceridad poco habitual. A lo largo de la conversación mantuvo el hermetismo que lo caracteriza, aunque dejó entrever aspectos de su personalidad, su vínculo con Antonela Roccuzzo y la dinámica familiar que comparte con sus hijos en Miami.
El rosarino habló sin vueltas de su relación con su esposa y reconoció algunas manías. “Siempre fui obsesionado del orden. La cambié yo a ella. Al principio ella era un desastre”, contó entre risas. Detalló que ordena su ropa por color y que no le gusta que le toquen sus cosas, una característica que, según reveló, comparte con su hijo mayor: “Thiago es igual a mí”.
En la charla también apareció una escena habitual en su casa: la presencia constante de la pelota. Messi explicó que el fútbol atraviesa la rutina familiar incluso puertas adentro. “Vivimos con la pelota todo el día”, dijo, y agregó con humor: “Mucho quilombo no podemos hacer”, en referencia a los retos de Antonela cuando los chicos juegan dentro de la casa.
El capitán de la Selección argentina se definió como poco romántico, aunque aclaró que tiene gestos con su esposa cuando sabe que pasarán mucho tiempo sin verse por la rutina diaria. Reconoció que Antonela suele dejarle preparada la ropa para entrenar y admitió que, si bien también le hace regalos, le cuesta expresar lo que siente. “Me cuesta demostrarlo y expresarlo, pero a la persona que quiero de verdad, me gusta que esté siempre bien”, aseguró.
Consultado sobre qué rasgo considera más raro de su personalidad, no dudó: “Soy más raro que la mierda. Me gusta estar solo, disfruto estar solo”. Además, explicó que no le gusta que le cambien las estructuras ni la rutina, una necesidad de control que atraviesa tanto su vida profesional como personal.
En un tramo más introspectivo, Messi recordó su experiencia con la terapia durante su etapa en Barcelona. “Hice terapia. Soy de comerme las cosas, de guardarme para dentro. Cambié mucho, pero la esencia está”, reflexionó, dejando ver un proceso personal detrás de la figura pública.
La entrevista también tuvo un momento emotivo cuando habló de un encuentro que lo marcó: conocer a Charly García. Si bien evitó responder quién es el contacto más famoso que tiene en su teléfono, sí relató la sensación que le produjo ver al músico. “Fue inexplicable lo que sentí. Tiene una energía especial, una magia. Me encandiló su presencia”, contó sobre el encuentro ocurrido en su último partido en el estadio Monumental.
Lejos de la épica futbolera, la charla mostró a un Messi íntimo, familiar y reflexivo, confirmando que detrás del ídolo global convive un hombre sencillo, marcado por la rutina, el silencio y las emociones que prefiere guardar puertas adentro.
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