La Fórmula 1 se encamina hacia una de sus transformaciones simbólicas más llamativas de cara a la temporada 2026. Luego de cuatro años consecutivos utilizando el número 1 como campeón del mundo, Max Verstappen perdió ese privilegio tras ser destronado por Lando Norris, quien asumirá el dorsal por tradición reglamentaria.
Ante este escenario, el piloto neerlandés debió elegir un nuevo número para su monoplaza y tomó una decisión que sorprendió al paddock: no volverá a su histórico 33, sino que competirá con el número 3, un dorsal cargado de historia y considerado por muchos como “maldito” dentro de la categoría.
Verstappen explicó que el 3 siempre fue su número favorito, apenas por detrás del 1. Cuando debutó en la Fórmula 1 en 2015, ese dorsal ya estaba ocupado, por lo que optó por duplicarlo y utilizar el 33, el número que lo acompañó durante gran parte de su exitosa carrera.
La regla de la FIA y el gesto clave de Ricciardo
El cambio de dorsal fue posible gracias a una modificación reglamentaria aceptada por la Comisión de la Fórmula 1, que permite a los pilotos cambiar su número a lo largo de su trayectoria. Además, Verstappen contó con la colaboración de Daniel Ricciardo, último piloto en utilizar el número 3 hasta 2024.
Según la normativa, Ricciardo conservaba el derecho sobre ese dorsal durante dos temporadas más, pero dio su consentimiento para que Verstappen pueda usarlo. El australiano había elegido el número 3 como homenaje a su ídolo, el legendario multicampeón de NASCAR Dale Earnhardt.
Un número con antecedentes poco favorables
La elección del 3 no deja de ser una apuesta arriesgada. Desde la implementación de los dorsales fijos en la Fórmula 1, solo dos pilotos lograron consagrarse campeones del mundo utilizando ese número, lo que alimenta su fama de “maldito” dentro del automovilismo.
El cambio también evitó polémicas fuera de la pista. Verstappen reveló entre risas que había bromeado con la idea de usar el número 69, pero que su pareja, Kelly Piquet, le prohibió siquiera mencionarlo públicamente.
Dominio deportivo y liderazgo económico
Más allá del dorsal que luzca en su auto, Verstappen sigue siendo una de las grandes figuras de la categoría. El neerlandés dominó de manera contundente la última clasificación y mantiene en suspenso la definición del campeonato.
En el plano económico, continúa liderando la Fórmula 1: pese a haber perdido el título en 2025, fue el piloto mejor pago por cuarto año consecutivo, con ingresos estimados en 76 millones de dólares. Lando Norris, flamante campeón, ocupó el tercer lugar con 57,5 millones, mientras que Lewis Hamilton fue segundo con 70,5 millones, confirmando que en la F1 el salario fijo muchas veces pesa tanto como la corona mundial.
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