La humita al plato es uno de los clásicos más representativos de la cocina del norte de Argentina. Con raíces en la cultura andina precolombina, este plato combina sencillez, sabor y tradición, convirtiéndose en una opción ideal tanto para el día a día como para ocasiones especiales.
A diferencia de la humita en chala, esta versión es más rápida y práctica, perfecta para quienes buscan una comida casera en poco tiempo sin resignar sabor.
Ingredientes (para 4 porciones)
- 6 choclos medianos o 3 tazas de granos de maíz
- 2 cebollas
- 1 morrón rojo pequeño
- 2 cucharadas de manteca
- 2 cucharadas de aceite
- 200 ml de leche
- 150 g de queso fresco o cremoso
- 1 ramito de albahaca
- Sal y pimienta a gusto
- 1 cucharadita de azúcar (opcional)
- Pimentón dulce (opcional)

Paso a paso
- Preparar el maíz: desgranar los choclos o escurrir el maíz si es en lata. Luego procesarlo hasta obtener una pasta algo rústica.
- Picar los vegetales: cortar la cebolla y el morrón en cubos pequeños.
- Hacer el sofrito: en una sartén grande, calentar la manteca y el aceite. Agregar la cebolla y el morrón y cocinar durante 7 a 8 minutos hasta que estén tiernos.
- Incorporar el maíz: sumar la pasta de choclo y cocinar 2 a 3 minutos para potenciar el sabor.
- Agregar la leche: verter de a poco, revolviendo constantemente para evitar que se pegue.
- Cocinar hasta espesar: mantener a fuego medio durante unos 10 minutos hasta lograr una textura cremosa.
- Condimentar: añadir sal, pimienta y azúcar (opcional).
- Sumar el toque final: incorporar la albahaca picada y el queso en cubos. Mezclar suavemente hasta que el queso comience a fundirse.
- Gratinar (opcional): llevar a una fuente, espolvorear con pimentón y gratinar en horno durante 3 a 5 minutos para lograr una superficie dorada.
- Servir caliente: ideal acompañada con ensalada fresca o como plato principal.
Un clásico que nunca falla
La humita al plato no solo es rendidora y nutritiva, sino también versátil: puede adaptarse con ingredientes como zapallo rallado o distintos condimentos según el gusto de cada familia. Su textura cremosa y su sabor suave la convierten en una opción reconfortante, especialmente en días frescos.
Además, se conserva en heladera entre 3 y 4 días y puede recalentarse sin perder su esencia, lo que la vuelve una excelente alternativa para organizar comidas con anticipación.
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