Brasil anunció que dejará de representar los intereses diplomáticos de la Argentina ante el gobierno de Venezuela, una decisión que marca un fuerte punto de tensión en las relaciones bilaterales entre Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei.
La Cancillería brasileña informó oficialmente a su par argentina que Brasil dejará de actuar como intermediario en Caracas, función que había asumido en agosto de 2024, tras la expulsión de los diplomáticos argentinos por parte del régimen de Nicolás Maduro. Fue entonces que Brasil aceptó esa responsabilidad temporal para salvaguardar los intereses argentinos luego del deterioro de la relación con el gobierno chavista.
La ruptura de este rol, ahora consumada por decisión de Lula, ocurre en un contexto de profundo malestar diplomático, que se agravó en los últimos días por un posteo del presidente argentino Javier Milei en apoyo a la presión de Estados Unidos sobre Venezuela. El material difundido en redes —un video con fragmentos de un discurso de Milei mezclado con imágenes del mandatario brasileño y concluyendo con una foto de Lula junto a Maduro— fue interpretado en Brasil como una provocación directa y personal, lo que terminó por deteriorar aún más un vínculo ya tenso.
La decisión es vista como un reflejo del peor momento en las relaciones oficiales entre Argentina y Brasil desde la llegada de Milei al poder, en medio de diferencias políticas y de postura internacional respecto a Venezuela y la intervención de Estados Unidos en ese país.
Ante este giro, la Argentina gestionó que Italia asuma la representación de sus intereses en Venezuela, aprovechando la relación política más cercana entre Milei y las autoridades italianas. Sin embargo, la transición aún depende de la aceptación formal por parte del gobierno venezolano para que Italia pueda ocupar ese rol diplomático.
El cambio en la custodia de la embajada argentina en Caracas y la reconfiguración del esquema de representación reflejan una etapa de alta complejidad diplomática regional, con implicancias para el Mercosur y las posiciones de los países sudamericanos frente a la crisis venezolana.
