El Gobierno nacional llevará adelante este viernes una nueva licitación de deuda en el mercado local, con la que buscará captar al menos US$300 millones, en una operación clave para medir la confianza de los inversores más allá del actual ciclo político encabezado por Javier Milei.
La estrategia es impulsada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien apuesta a extender el financiamiento en dólares mediante nuevos instrumentos.
Bonos en dólares y prueba de confianza
La licitación incluirá la reapertura del bono en dólares con vencimiento en 2027 (AO27) y la emisión de un nuevo título con plazo hasta octubre de 2028 (AO28).
Ambos instrumentos tendrán:
- Un monto máximo global de US$2.000 millones
- Un tope inicial de US$150 millones por subasta
- Posibilidad de una segunda vuelta de hasta US$100 millones adicionales
De este modo, el Tesoro podría alcanzar una colocación total de hasta US$500 millones.
En el mercado, esta operación es vista como un test de confianza, ya que el bono a 2028 permite evaluar la predisposición de los inversores a financiar al país en un horizonte que excede el mandato presidencial actual.
El factor clave: riesgo político
Analistas del sector privado señalan que el nuevo bono introduce un componente central: el llamado “riesgo de reversión”, vinculado a la posibilidad de cambios en la política económica tras futuras elecciones.
Aunque tanto el AO27 como el AO28 ofrecen una tasa del 6% con pagos mensuales, el mayor plazo podría exigir un rendimiento adicional en función de la percepción de ese riesgo.
Vencimientos en pesos y estrategia integral
En paralelo, el Tesoro buscará afrontar compromisos en moneda local por alrededor de $8 billones, mediante una serie de instrumentos financieros que incluyen:
- Letras capitalizables
- Bonos ajustados por CER
- Títulos atados a la tasa Tamar
- Instrumentos vinculados al tipo de cambio oficial
Además, el Ministerio de Economía lanzó un canje para aliviar vencimientos previstos para junio, ofreciendo alternativas con distintos plazos y mecanismos de ajuste.
Reservas y estabilidad financiera
El contexto muestra altos niveles de depósitos en dólares, que el Gobierno intenta canalizar hacia deuda soberana para reforzar la cobertura de pagos externos, especialmente de cara a compromisos previstos para julio y enero.
En ese marco, las recientes compras de reservas del Banco Central y estas nuevas colocaciones apuntan a contener la presión sobre el riesgo país, estabilizar expectativas y mejorar el perfil de vencimientos.
La licitación de este viernes será, en definitiva, una señal clave para evaluar hasta qué punto el mercado está dispuesto a acompañar la estrategia financiera del Gobierno en el mediano plazo.
