La histórica misión Artemis II enfrenta su primer gran inconveniente técnico en pleno viaje: el sistema sanitario de la cápsula Orion dejó de funcionar correctamente a pocas horas de abandonar la Tierra.
El desperfecto afecta al sistema de gestión de residuos, un elemento clave para la convivencia en el espacio, y obligó a la tripulación a activar protocolos de emergencia.
Una falla crítica en microgravedad
Los cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— reportaron una obstrucción en el sistema de succión del baño, conocido como UWMS.
Este mecanismo es esencial en el espacio, ya que reemplaza la gravedad mediante presión negativa para separar líquidos y sólidos. Sin ese funcionamiento, los residuos no pueden ser almacenados de forma segura, generando un problema tanto sanitario como de confort dentro de la nave.
Trabajo contrarreloj desde la Tierra
La NASA confirmó que sus ingenieros trabajan desde Houston junto a la tripulación para intentar resolver el fallo.
Mientras tanto, los astronautas deben utilizar métodos alternativos para la recolección de residuos, similares a los de las antiguas misiones Programa Apolo, mucho más rudimentarios que la tecnología actual.
Cómo funciona el sistema afectado
El sistema sanitario de Orion está diseñado específicamente para operar en microgravedad y cuenta con:
- Flujo de aire constante que reemplaza la descarga de agua
- Separadores de fase para líquidos y gases
- Compactadores de residuos sólidos en contenedores herméticos
- Diseño adaptado para uso en gravedad cero
Sin embargo, la falla en la succión dejó fuera de servicio gran parte de estas funciones.
Un desafío para la convivencia en el espacio
Aunque los sistemas principales de la nave —como propulsión y soporte vital— continúan funcionando con normalidad, la falta de un baño operativo complica la rutina diaria.
La misión tiene una duración estimada de diez días, por lo que este problema representa uno de los escenarios más incómodos y complejos para cualquier tripulación espacial.
La misión continúa
Por el momento, Artemis II sigue su curso hacia la Luna, mientras la NASA evalúa si el problema puede resolverse a bordo o si los astronautas deberán completar el viaje bajo condiciones de higiene de emergencia.
El incidente deja en evidencia que, incluso en una de las misiones más avanzadas de la historia, los detalles más cotidianos pueden convertirse en desafíos críticos para la exploración espacial.
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