Boca Juniors sufrió una nueva frustración internacional y quedó eliminado de la Copa Libertadores tras caer 1-0 frente a Universidad Católica de Chile, en una noche cargada de impotencia, errores y preocupación en La Bombonera. El equipo dirigido por Claudio Úbeda necesitaba ganar para avanzar a los octavos de final, pero volvió a mostrar una alarmante falta de ideas y terminó despedido entre dudas y cuestionamientos.
El único gol del partido lo marcó Clemente Montes, quien aprovechó la primera aceleración del conjunto chileno para silenciar al estadio y dejar al Xeneize obligado a remar desde atrás. Sin embargo, Boca nunca encontró respuestas futbolísticas para revertir la historia.
Un Boca sin reacción
El primer tiempo fue una continuidad de los problemas que el equipo viene arrastrando desde hace tiempo: poca precisión, malas decisiones y escasa creatividad ofensiva. Apenas generó peligro a partir de errores rivales y no logró imponer condiciones en ningún tramo del encuentro.
Para colmo, Boca reclamó un claro penal sobre Exequiel Zeballos dentro del área chilena, pero el árbitro colombiano Wilmar Roldán decidió no sancionarlo y desde el VAR tampoco lo convocaron para revisar la jugada.
Tras el gol de Montes, el conjunto argentino quedó totalmente desorientado. Leandro Paredes no encontró socios en la creación, Zeballos y Aranda no lograron desequilibrar y Milton Giménez tuvo una noche muy floja, extrañando demasiado las ausencias de Merentiel y Bareiro.
Del otro lado, Universidad Católica mostró orden, inteligencia y velocidad para aprovechar los espacios que dejaban los laterales xeneizes. El equipo chileno defendió bien y golpeó en los momentos justos.
Lo buscó, pero nunca encontró claridad
En el complemento, Boca adelantó líneas y tomó más riesgos. Intentó jugar en campo rival y abrir la cancha para encontrar espacios, pero volvió a chocar contra sus propias limitaciones.
El equipo abusó de los centros y de los pelotazos para Giménez, que perdió casi todos los duelos individuales. Zeballos tuvo algunas oportunidades para empatar, aunque no logró concretarlas en lo que pudo haber sido su último partido con la camiseta azul y oro.
Con el correr de los minutos, la desesperación se apoderó del equipo y Boca terminó consumiendo una nueva eliminación internacional sin respuestas futbolísticas ni anímicas.
Final de ciclo y mucha incertidumbre
La derrota dejó un clima pesado en La Bombonera y abrió fuertes interrogantes sobre el futuro del proyecto futbolístico. Para muchos hinchas, e incluso puertas adentro del club, la caída ante Universidad Católica puede marcar el final de un ciclo que prometía mucho más y terminó nuevamente atrapado en los fantasmas de los últimos años.
Ahora, Boca deberá afrontar el segundo semestre disputando la Copa Sudamericana, lejos del gran objetivo continental que volvió a escaparse.
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