Un inesperado problema logístico sacudió a la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026: en apenas 72 horas se agotó el stock de 10.000 preservativos destinados a los atletas en la Villa Olímpica, generando inquietud por la falta de insumos preventivos en un evento que reúne a miles de deportistas de todo el mundo.
La rápida escasez evidenció que la demanda superó ampliamente las previsiones iniciales y encendió alertas sanitarias entre los participantes. La convivencia en las residencias olímpicas, característica de este tipo de competencias, dejó en evidencia que la planificación no alcanzó a cubrir las necesidades de la primera semana.
Para dimensionar el contraste, en los Juegos Olímpicos de París 2024 se distribuyeron alrededor de 300.000 unidades, lo que permitía un promedio de dos preservativos diarios por atleta. En Milán-Cortina, el volumen inicial resultó claramente insuficiente frente a la realidad del evento.
Un faltante que domina las conversaciones
La falta de stock se convirtió rápidamente en uno de los temas más comentados en los pasillos de la Villa Olímpica. Los envoltorios, que llevaban el símbolo institucional de la región como parte de la campaña de prevención, hoy son un recordatorio del desajuste en la logística.
“Se acabaron en tres días. Nos dijeron que llegarán más, pero no sabemos cuándo”, comentó un atleta bajo condición de anonimato, reflejando la incertidumbre que atraviesa a varias delegaciones.
Desde las autoridades locales, el gobernador de Lombardía, Attilio Fontana, subrayó la importancia de priorizar la prevención y el cuidado sanitario durante la cita deportiva, mientras se aceleran gestiones para reponer el suministro.
Una tradición de salud pública en riesgo
La distribución gratuita de preservativos en los Juegos Olímpicos se mantiene de manera ininterrumpida desde Juegos Olímpicos de Seúl 1988, con el objetivo de promover la prevención de infecciones de transmisión sexual entre atletas jóvenes provenientes de distintos países.
El episodio actual pone en discusión la planificación sanitaria en grandes eventos y recuerda la necesidad de anticipar escenarios de alta demanda en contextos de convivencia intensiva.
Impacto más allá del deporte
El desajuste también refleja el impacto social y económico que generan los megaeventos en las ciudades anfitrionas. Informes recientes registraron un aumento en la oferta de servicios vinculados a visitantes en sedes como Milán y Cortina d’Ampezzo, impulsado por la llegada masiva de delegaciones, patrocinadores y medios de comunicación.
Mientras la organización trabaja contrarreloj para normalizar el abastecimiento, el episodio se suma a la lista de desafíos logísticos que acompañan a cada edición olímpica, recordando que la planificación sanitaria es tan crucial como la deportiva en encuentros de esta magnitud.
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