martes 3 marzo de 2026

La obesidad bajo la lupa: factores biológicos, sociales y ambientales

Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad, una fecha instaurada en 2020 con el objetivo de visibilizar la magnitud de una enfermedad que se ha triplicado a nivel global desde finales del siglo pasado y que afecta a personas de todas las edades.

La obesidad se define como una acumulación anormal o excesiva de grasa corporal que puede derivar en múltiples complicaciones de salud, entre ellas diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, hígado graso, trastornos osteoarticulares y algunos tipos de cáncer.

Para su diagnóstico en adultos se utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC), un indicador que relaciona peso y talla y permite determinar la presencia de sobrepeso u obesidad.

Una epidemia global

A nivel internacional, se estima que más de 1.900 millones de personas mayores de 18 años tienen sobrepeso, de las cuales alrededor de 800 millones presentan obesidad.

Entre niños y adolescentes, la situación también es preocupante: más de 340 millones de personas de entre 5 y 19 años tienen sobrepeso u obesidad, al igual que más de 41 millones de niños menores de cinco años.

Feria de salud en La Merced

En el marco de la fecha, el miércoles 4 de marzo se realizará una feria de salud en la plaza San Martín de La Merced, en el horario de 9 a 13.

Durante la jornada habrá consejería nutricional y pediátrica, control de signos vitales, actividades lúdicas, promoción de alimentación saludable, información sobre la importancia del rotulado frontal de alimentos y pausas activas, entre otras propuestas.

No estigmatizar: una enfermedad multifactorial

Especialistas remarcan que la obesidad es una enfermedad compleja y multifactorial. Intervienen factores biológicos, genéticos, ambientales, sociales y de salud mental, además del acceso a alimentos altamente procesados y condiciones de vida.

Por ello, advierten que no basta con “comer menos y moverse más”. Si bien la actividad física es clave para la prevención y el control, no constituye por sí sola un tratamiento.

Subrayan también la importancia de evitar la estigmatización. Culpar a la persona por su condición puede afectar su bienestar emocional y físico, y dificultar la búsqueda de ayuda profesional. El estigma refuerza la idea errónea de que la obesidad es solo una cuestión de voluntad individual, cuando existen múltiples factores que escapan al control personal.

Pautas para la prevención

A nivel individual, se recomienda adoptar un estilo de vida saludable que incluya:

  • Reducir el consumo de azúcares refinados (gaseosas, golosinas, dulces).
  • Evitar o limitar las bebidas alcohólicas.
  • Beber suficiente agua segura a lo largo del día.
  • Evitar ayunos prolongados y respetar las señales de hambre y saciedad.
  • Comer sin apuro, dedicando al menos 20 minutos a las comidas principales.
  • Mantener un orden regular en las comidas diarias.
  • Incorporar alimentos variados de todos los grupos: frutas, verduras, lácteos, carnes magras, huevos, cereales integrales, legumbres y aceites vegetales.
  • Limitar el consumo de fiambres, embutidos, snacks y otros ultraprocesados.
  • Evitar el sedentarismo y realizar actividad física acorde al estado de salud.
  • Reducir el tiempo sentado mediante pausas activas durante el día.

La prevención y el abordaje integral, junto con políticas públicas y acompañamiento profesional, resultan fundamentales para enfrentar una problemática que ya es considerada una de las principales epidemias del siglo XXI.

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