El show de medio tiempo del Super Bowl LX se convirtió en un acontecimiento histórico que trascendió lo musical. En el Levi’s Stadium de Santa Clara, Bad Bunny llevó al escenario más visto del planeta una propuesta que combinó espectáculo, identidad latinoamericana y un mensaje social contundente, marcando un punto de inflexión en la historia de la NFL.
Con una audiencia global estimada en más de 120 millones de espectadores, el artista puertorriqueño fue el protagonista absoluto de la noche, consolidando su lugar como la figura más influyente de la música en español a nivel mundial. El encuentro deportivo entre New England Patriots y Seattle Seahawks quedó en segundo plano frente a una puesta cultural sin precedentes.
La presentación comenzó con una fuerte carga simbólica. Vestido de blanco y rodeado por una escenografía inspirada en el paisaje rural de Puerto Rico, Bad Bunny abrió el show con una declaración de identidad que encendió al estadio: “¡Qué rico es ser latino!”. El arranque con “Tití me preguntó” y una coreografía multitudinaria celebró las raíces y costumbres de toda la región.
El espectáculo alcanzó su punto más alto con la aparición de Lady Gaga, quien sorprendió al público al interpretar una versión especial, con ritmo de merengue, de “Die With A Smile”. La artista se sumó a la propuesta con una puesta en escena llamativa y una química escénica que elevó el impacto del show.
La emoción continuó con la llegada de Ricky Martin, que aportó nostalgia y orgullo boricua al compartir el escenario con Bad Bunny. A ese bloque se sumaron Karol G, Cardi B y Young Miko, protagonizando un segmento enfocado en el empoderamiento latino y femenino, uno de los momentos más celebrados de la noche.
Más allá del despliegue artístico, el show tuvo un fuerte contenido político. En un contexto de tensiones migratorias en Estados Unidos, Bad Bunny utilizó el escenario para enviar un mensaje de unidad y respeto: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. El mensaje resonó con fuerza tanto dentro como fuera del estadio.
El cierre fue tan visual como simbólico: banderas de todos los países de América Latina inundaron la escena mientras sonaba la frase final, “Seguimo’ aquí”. Así, el Super Bowl 2026 quedó registrado como el año en que la música en español y la identidad latina ocuparon definitivamente el centro del evento deportivo más importante del mundo.
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