Con lágrimas, aplausos y miles de pañuelos en alto, Salta volvió a vivir uno de los momentos más esperados de su calendario religioso. La Catedral Basílica se colmó de fieles para dar inicio al Tiempo del Milagro 2026 con la tradicional entronización de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, marcando el comienzo del camino espiritual que culminará el próximo 15 de septiembre con la renovación del Pacto de Fidelidad.
La ceremonia, que reunió a salteños, peregrinos y turistas, estuvo atravesada por un fuerte mensaje del arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, quien llamó a recuperar la sabiduría y el diálogo en tiempos marcados por los conflictos internacionales y las divisiones sociales.
«Damos gracias a Dios desde lo profundo del corazón porque nos permite comenzar un nuevo Tiempo del Milagro en este año 2026», expresó al iniciar la celebración.
En su homilía, el prelado advirtió sobre el escenario mundial atravesado por las guerras y recordó que actualmente existen más de treinta conflictos bélicos, aunque la atención pública suele centrarse únicamente en los enfrentamientos entre Ucrania y Rusia y los que ocurren en Oriente Medio.
«Es necesario pedirle a Dios la sabiduría para ver qué es bueno, qué es malo y seguir el bien», sostuvo.
Pero su reflexión también estuvo dirigida a la realidad argentina. Cargnello señaló que la falta de diálogo no se limita al ámbito político y alertó sobre una mentalidad que alimenta el conflicto permanente.
«Nos cuesta sentarnos a dialogar, en diferentes ámbitos, no solo en el político. Nos falta sabiduría. No solamente a los líderes, en general. Se va metiendo una mentalidad que alimenta el conflicto permanente», afirmó.
Un llamado a transformar el corazón
El arzobispo invitó a los fieles a vivir el Milagro más allá de la tradición religiosa y a convertirlo en una experiencia de transformación personal.
«Nos quedaríamos muy cortos si creyéramos que la entronización acaba en esto. Si la Virgen no encuentra el trono aquí y el Señor no lo encuentra aquí, nos quedamos en la periferia, no nos abrimos de verdad a una transformación», reflexionó.
Asimismo, aseguró que los cambios que necesita la sociedad deben comenzar por cada persona.
«Si podemos abrirnos y ser de verdad generosos, seremos capaces de aportar a una Argentina y un mundo mejor. El cambio de la Nación, de la provincia, de la ciudad y de la familia, si no nace del corazón, no tiene futuro», expresó.
Una Catedral colmada de fe
La ceremonia comenzó a las 17.30 con el descenso de las sagradas imágenes desde sus camarines hasta el altar mayor de la Catedral Basílica. Entre aplausos y lágrimas, miles de personas acompañaron el tradicional traslado mientras entonaban el histórico canto: «Señor del Milagro, Cristo Redentor, del pueblo de Salta no apartes tu amor».
Como cada año, los pedidos se repitieron frente a las imágenes: salud para las familias, trabajo, paz y agradecimiento por la vida. También hubo numerosos turistas que, de manera inesperada, fueron testigos de una de las manifestaciones de fe más importantes de la Argentina.
El Tiempo del Milagro 2026 se desarrollará bajo el lema «Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla», en el marco del 334º aniversario de esta histórica devoción.
Además, este será el último Milagro presidido por monseñor Mario Antonio Cargnello, quien ya confirmó que presentará su renuncia al cumplir los 75 años, tal como lo establece el derecho canónico, lo que le otorga un significado especial a esta celebración para la Iglesia salteña.
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