El 24 de marzo de 1976 quedó marcado como una de las fechas más trágicas de la historia argentina. En la madrugada de ese día, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón e iniciaron el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, el período más sangriento del país en el siglo XX.
El golpe se concretó en simultáneo en distintos puntos del país. A las 3.21 de la mañana, la entonces presidenta fue detenida mientras se encontraba en el helicóptero presidencial. Horas después, una Junta Militar asumía el control del Estado.
Los tres hombres del poder
El gobierno de facto quedó integrado por tres comandantes: Jorge Rafael Videla por el Ejército, Emilio Eduardo Massera por la Armada y Orlando Ramón Agosti por la Fuerza Aérea.
Años más tarde, los tres serían juzgados en el histórico Juicio a las Juntas. Videla y Massera recibieron condenas a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad.
La dictadura se extendió durante siete años y 255 días, dejando un saldo de 30.000 desaparecidos, miles de presos políticos y profundas consecuencias sociales y económicas.
Un país en crisis
El golpe se produjo en un contexto de fuerte inestabilidad. La Argentina atravesaba una crisis política, económica y social marcada por una inflación que en 1975 superó el 300% anual.
La violencia política también había escalado. Actuaban grupos como la Triple A, responsable de numerosos asesinatos, y organizaciones armadas como Montoneros y el ERP.
En ese escenario, las Fuerzas Armadas contaron con el respaldo o la pasividad de distintos sectores políticos, empresariales y mediáticos.
La madrugada del golpe
El operativo militar incluyó la ocupación de la Casa Rosada, la residencia de Olivos y otros edificios clave. El Congreso fue disuelto, la Corte Suprema removida y los partidos políticos quedaron prohibidos.
Cientos de dirigentes sindicales, políticos e intelectuales fueron detenidos en las primeras horas. Mientras tanto, Isabel Perón fue trasladada al sur del país, donde permaneció bajo arresto.
El inicio del terror
Antes de concretarse el golpe, a las 3.00 de la madrugada, radios y canales comenzaron a emitir música marcial. Minutos después, se difundió el primer comunicado oficial de la Junta, que anunciaba la disolución de los poderes del Estado y apelaba a la “pacificación nacional”.
Ese mismo día se firmaron decretos que habilitaron la pena de muerte, suspendieron la actividad gremial y establecieron la censura de prensa.
Así comenzaba una etapa que marcaría a la Argentina durante décadas, con consecuencias que aún hoy siguen siendo objeto de memoria, verdad y justicia.
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